Los exteriores de esta villa en Sotogrande se dividieron en cuatro zonas surgidas de las distintas necesidades de uso que se le quería dar al jardín.
La zona 1 comprende la entrada a la casa, pavimentada y flanqueada por dos viejos acebuches nativos del lugar y que existían en la parcela antes de la construcción de la casa. Se les ubicó en dos alcorques acordes con la arquitectura de la vivienda.
Las zonas de gravilla se alternan con las de césped con la doble finalidad de crear una atracción ornamental en el jardín y como forma de disminuir el consumo de agua.

La zona 2 comprende el área alrededor de la piscina y atrás de la casa. Una palmera canaria (Phoenix canariensis) constituye el punto focal de esta zona. Avanzando hacia la parte posterior de la casa nos encontramos con un arriate de perennes del tipo de Santolina (para control de pestes) y Lavandula. Un sendero de traviesas nos lleva hacia un rincón de sombra moteada formado por pinos y arbustos de hojas grandes y plantas amantes de la sombra tal como Alocasia macrorrhiza y helechos. Una hamaca atada a dos de los pinos conforma un remanso de paz para el descanso y la privacidad.

La zona 3 destinada a juegos se extiende debajo de un bosque natural de pinos (Pinus pinea). Por razones prácticas se recubrió el suelo con chips y se separó de la zona verde por traviesas del tren, dando por resultado un área de corte minimalista. También se diseñó un jardín huerta frente a la cocina, para el cultivo de especies culinarias.

Finalmente a la zona 4 se le quiso dar un toque oriental a través de una enorme roca que estaba en la parcela y de lámparas orientales traídas por el dueño desde Tailandia. Se construyó una cascada con un río artificial y bambúes de fondo. Senderos de piedras y traviesas ubicados en distintas partes del jardín transformaron el espacio en un oasis de silencio y paseo íntimo.



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The design of the garden is multifunctional and therefore divided into four zones.   
Zone one includes the paved entrance to the house, with Asian-inspired decorative pieces flanked by two old acebuches- native plants, which existed in the plot before the house was constructed. They were placed in two concrete raised garden beds in harmony with the architecture of the house.  The use of gravel alternates with turf with the dual purpose of creating an ornamental attraction in the garden and as a way of reducing water consumption.

Zone two includes the area around the pool and back of the house, with a Phoenix canariensis as a focal point and indigenous bushes. Borders of vegetation with perennials such as Santolina for pest control, and Lavandula have been planted. Railway sleepers are inserted on the ground to stop embankment and support vegetation. A path of railway sleepers leads to a rear corner of the garden where giant leaved plants such as Alocasia macrorrhiza,ferns and other shade loving plants thrive. A hammock strung between two pine trees makes a good private retreat for rest and privacy.

Zone three is an outdoor play area that is visible from the terrace.  This zone stretches beneath a pine forest (Pinus pinea). For practical reasons the floor was “paved” with wood chips and separated from the green zone by railway sleepers resulting in a minimalist look. An herb garden for growing culinary species was placed in front of the kitchen.
 
Last, zone four was designed with an oriental concept in mind. Large rock was used in conjunction with oriental lighting that was brought back by the owner from Thailand. An artificial river with a waterfall and bamboo in the background were placed in front of the terrace to compliment this landscape. Trails of stones and “railway sleepers” were located in different parts of the garden transforming it into an oasis of peace serenity and intimacy.